UN HOMBRE QUE TENÍA PROHIBIDO EL ACCESO A LA CASA FAMILIAR, ATACÓ E HIRIÓ A DOS POLICÍAS DE MASCHWITZ

El 24 de diciembre pasado, el personal de la comisaría de Ing. Maschwitz presagiaba que pasarían una Nochebuena sin sobresaltos, pero esto no ocurrió.
Aproximadamente a las 21 hs. un llamado telefónico efectuado al call center 911 dio cuenta que en una casa ubicada en la calle Echeverría 643 había una confrontación familiar.
El subteniente Mariano Ferreyra y la sargenta María de los Ángeles Sánchez concurrieron en un móvil policial al lugar indicado comprobando que un hombre mayor que tenía una prohibición judicial de acercamiento a la vivienda, la desobedeció y había amenazado a su mujer y dos hijas menores de edad, las que tenían un susto mayúsculo.
Al ver a los uniformados, el hombre, que blandía un palo de hóckey y dos cuchillas, los atacó y los golpeo con el palo produciéndoles lesiones leves en distintas partes del cuerpo y esgrimiendo uno de los cuchillos trató de tajear a los dos policías.
Finalmente, ante la imposibilidad de reducirlo, el subteniente Ferreyra le hizo dos disparos con la escopeta provista por la Institución, la que estaba cargada con cartuchos antitumulto conteniendo postas de goma, hiriendo al agresor en las dos piernas, recién cuando ocurrió esto el hombre arrojó el cuchillo al suelo y se entregó mansamente.
Identificado como Santos Armella (60), domiciliado en Maq. Savio, el hombre fue trasladado al Hospital de Escobar siendo atendido en la guardia donde le hicieron las curaciones del caso, diagnosticando que tenía lesiones de carácter leve.
Los policías también fueron atendidos con un diagnóstico similar, las lesiones que presentaban eran leves.
Desde la comisaría comunicaron lo ocurrido a la fiscalía de turno de Escobar e iniciaron una causa caratulada “AMENAZAS CALIFICADAS, ATENTADO Y RESISTENCIA A LA AUTORIDAD Y DESOBEDIENCIA” e informes para la oficina de asuntos internos de la Policía Bonaerense.
“ Por esto y muchas cosas más, ven a mi casa esta Navidad “ cantaba Luisito Aguilé; los policías de guardia de la comisaría de Maschwitz, entre los que estaba el comisario, recién pudieron cenar a las 3 de la madrugada gracias a don Armella.