SE COMPLICÓ LA SITUACIÓN DEL COMISARIO INSPECTOR PAPA

Télam-Uno de los detenidos por el asalto que en agosto pasado sufrió un empresario del juego en San Isidro negó ser informante de la policía y complicó la situación del comisario inspector Raúl Papa, preso como presunto encubridor de la banda.
Fuentes judiciales informaron hoy a Télam que se trata del imputado Eduardo Vivas, el ex policía bonaerense exonerado en 2007 detenido el viernes pasado como presunto autor del robo y quien, según la investigación, quedó grabado en una escucha telefónica hablando con el ex jefe distrital de San Isidro. Según las fuentes, en su indagatoria frente al fiscal de San Isidro Patricio Ferrari, Vivas negó ser “informante” de Papa, tal como el comisario había declarado ante la Justicia para justificar la escucha telefónica. Vivas negó haber estado involucrado en el robo al empresario, pero sí admitió haber hablado con el comisario inspector Papa sobre aquel asalto y pedirle datos porque él conocía y le había puesto el abogado a los hombres que esa noche habían quedado detenidos por el caso.
Papa, quien como jefe distrital tenía la responsabilidad de dirigir todas las comisarías de San Isidro, fue detenido el viernes por sus supuestos vínculos con la banda que en agosto pasado cometió un resonante asalto en la casa del empresario del juego Jorge Pereyra (70). El Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense dispuso su pase a disponibilidad apenas se conoció su detención.
Por el caso, ya hay seis detenidos, ya que además de Papa, están detenidos Vivas; otro policía exonerado, Alejandro Agustín Peyrot; el supuesto entregador del robo, identificado como Diego Romero, novio de la sobrina de la víctima; y desde la noche del robo quedaron presos otros dos sospechosos.
ESCUCHAS TELEFÓNICAS
Según fuentes de la investigación, de las escuchas telefónicas surgió que Papa le avisaba a Vivas de todo lo que hacía la DDI y la fiscalía y que el comisario le apuntaba a otros sospechosos para desviar la investigación.
El comisario quedó preso por encubrimiento doblemente agravado por tratarse de un funcionario policial y por ser un delito grave, pero el miércoles próximo se define un pedido de excarcelación planteado por su defensa.
El hecho tuvo ribetes cinematográficos y ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada del 5 de agosto pasado en una mansión de Tomkinson al 3300 de San Isidro. Pereyra, dueño de varios bingos del conurbano, volvía de cenar en un stud y cuando ingresaba su Mercedes Benz al garaje de su casa, tres delincuentes irrumpieron detrás de él con fines de robo.
Pese a que el auto de Pereyra era blindado, los ladrones lograron destrozar una de las ventanillas a culatazos y el empresario les entregó un anillo y unos 6.000 pesos en efectivo.
El asalto fue observado desde la casa y por circuito interno de video por la esposa de la víctima, quien se asomó por una ventana y efectuó seis balazos con un revólver Magnum 357 del cual es legítima usuaria y portadora. Los tiros amedrentaron a los asaltantes, que abortaron el robo y corrieron hasta el auto en el que habían llegado, un Mercedes Benz robado.
Pero un hijo de Pereyra que también había estado cenando con su padre, se acercó hasta su casa paterna porque tenía una llamada perdida de su madre en su celular y al observar el asalto, embistió con su 4X4 a toda velocidad el auto de los ladrones, dos de los cuales fueron detenidos cerca de allí por personal de Gendarmería.
Los investigadores siempre sospecharon que en el hecho podía haber policías exonerados o en actividad ya que dentro del auto robado se encontraron, además de armas y celulares, chalecos antibala y ropas de la policía bonaerense, una baliza chichón y hasta un equipo de radio capaz de captar la frecuencia policial de la zona.