AVANZAN LAS OBRAS QUE SE REALIZAN EN MAQ. SAVIO

El aspecto de la localidad de Maquinista Savio (todavía no es ciudad) está cambiando día a día y uno de estos cambios, posiblemente el más notorio, se puede ver en una parte de la zona más comercial de esta localidad, que a lo largo de la remozada ruta provincial 26 comienza en la calle Beliera y se extiende hasta la calle Pedro Nieto, justo en el límite del partido de Escobar con el de Pilar.
El boulevard que divide las dos manos de la ruta ya está casi terminado y las palmeras que plantó la municipalidad local le dan un aspecto parecido a los boulevares que comenzó a imponer Ubieto en el partido de Tigre. La iluminación es casi perfecta, los desagües hasta el momento funcionan bien y el agua de las lluvias escurre rápidamente; no obstante, para muchos vecinos la terminación de esta obra es exageradamente lenta y las incomodidades que provoca se están haciendo insoportables; para los peatones, cruzar la ruta 26 es toda una hazaña ya que el semáforo ubicado en Ruta 26 y 9 de Julio no funciona y la ausencia de agentes de la policía de tránsito municipal es notoria. Según uno de los vecinos que se acercó para hacer su comentario al respecto, el sábado pasado, justamente en esta esquina, hubo un choque entre dos autos, de tal magnitud que llegó a temer por la vida de la gente que los ocupaba, los bomberos y policías locales comprobaron que solo tenían lesiones leves.
Por supuesto que aún falta prolijar toda esta obra, terminar la que se está llevando a cabo en Beliera entre Príngles e Italia, frente a casa Raúl, donde ya pavimentaron con macadán de cemento armado y cordón cuneta para que allí funcione la terminal de colectivos y finalizar la construcción de la plazoleta ubicada del lado Oeste de la estación ferroviaria.
Otro vecino, domiciliado en Beliera e Italia elogió al intendente Sandro Guzmán por todos los trabajos que se están realizando en Savio, hasta ahora algo inédito, señalando que en el baldío donde ahora está la terminal de colectivos era un sombrío lugar donde se reunían los “drogones” ( así llamó a los adictos) para comprar, vender y consumir distintas sustancias. El hombre le preguntó al cronista si los vecinos y comerciantes de Savio acompañarán con otras costumbres estos cambios que vinieron de la mano de Sandro Guzmán para que la ciudad sea equiparada a Maschwitz o Garín. El periodista no contestó, simplemente se encogió de hombros.