agua potable“Hay un millón y medio de personas que hoy tienen cloacas y antes convivían con la mierda”, afirmó, entre eufórico y enojado, Mauricio Macri en una entrevista televisiva hace unas semanas, en lo que fue la frase súmmum de Cambiemos para resumir el libreto que usan como excusa acerca de que su gestión hizo obras de fondo de construcción de cloacas y conexiones de agua para reconocer pero justificar que su administración aumentó exponencialmente la pobreza y la indigencia. Sin embargo, esa muletilla empezó en su discurso anual ante el Congreso y luego se repitió en todas sus apariciones públicas y hasta se trasladó a Marcos Peña y la gobernadora bonarense María Eugenia Vidal.

Sin embargo, es una más de las mentiras de Cambiemos, en este caso usado como insólita excusa por el grave incremento de la cantidad de pobres e indigentes informada por el INDEC: desde diciembre de 2015, con Macri como presidente, el promedio anual de obras de agua y cloaca en la Ciudad y el conurbano bonaerense bajó un 22,5% respecto de todos los años de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, según datos oficiales.

Así lo reveló una nota de Letra P firmada por Sebastían Lacunza. En el artículo se precisa que la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) hizo 345.209 instalaciones de agua y cloacas entre 2007 y 2015, según datos de la propia firma, la única que hace obras de este tipo a cargo del gobierno nacional que abarca la Ciudad y 25 partidos del conurbano. Esa cifra significa un promedio anual de 43.151 conexiones de este tipo en los 8 años de gestión de CFK, promedio que cae a 41.815 si se tiene en cuenta solamente el segundo mandato de la actual senadora nacional.

Cuando se compara estos datos con lo hecho por Macri, se rompe en pedazos la excusa del supuesto abandono del Estado graficado en las cloacas y el agua para explicar la caída del poder adquisitivo. Desde diciembre de 2015, cuando asumió el líder PRO, el promedio anual de instalación de cloacas y conexiones de agua, cayó a 33.404, entre usuarios residenciales, empresas y baldíos.

Si uno se acerca más a la actualidad, en este primer trimestre de un 2019 electoral, el estancamiento en obras es el mismo: el Gobierno hizo 8.260 conexiones, lo que proyectaría el mismo promedio anual para el último año de Cambiemos.

De esta forma, al escandaloso aumento de la pobreza y la notoria caída del promedio de instalaciones de cloacas y agua impulsados por Macri hay que agregarle que la administración Cambiemos incrementó la tarifa de agua casi un 800%.

Tampoco fue inocente la gobernadora Vidal en cuanto al tema cloacas y agua como excusa mentirosa para la pobreza. “Muchos te van a decir: ´¿Y ahora con todo eso cómo llego a fin de mes? Muy linda la cloaca, muy linda el agua potable, pero tengo que pagar las cuentas´. Y yo te pregunto, cuando tenés que pagar el camión desobstructor porque no tenés cloaca, ¿eso no es un impuesto?.
“Sería muy fácil usar todos los recursos que tenemos y gastarlos en fomentar el consumo para crear un falso clima de crecimiento”, dijo Macri, en plena recesión y con el consumo desplomado, en su texto de redes sociales anti oposición previo a su carta de 10 puntos para convocar a la oposición a validar su programa de gestión. Para confirmar su ejemplo de que ajusta pero hace obra, concluyó: “¿Qué quedó de hacer las cosas así? El camino fácil después de 80 años dejó un país que no tiene ni cloacas”.

Nuevamente, si se auditan esas frases a nivel nacional, Macri miente. Según estimaciones de la actual Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica del Ministerio del Interior, en datos que publicó el sitio Chequeado, durante todo lo que va del gobierno de Macri sólo mejoró un 1,6% la provisión de agua y un 4,5% en el de las cloacas. Es que la cobertura de agua pasó del 87% en 2015 al 88,6% en 2018 en agua potable y del 58% al 62,5% en cloacas.
Los últimos datos oficiales al respecto son los del Censo 2010. Esos números arrojan que en ese año la cobertura en agua era del 83% y del 49% en cloacas. Es decir que, en 5 años, el kirchnerismo aumentó las conexiones de agua potable un 4% -del 83% de 2010 al 87% en 2015, y un 9% en cloacas -del 49% de 2010 al 58% de 2015-.

La mentira de Cambiemos es aún mayor si los números se comparan con los del censo de 2001. De allí surge que en los nueve años transcurridos entre censo y censo -hasta 2010- acedieron al agua corriente 4.112.042 personas, número que casi quintuplica las 817.000 personas que usa Macri para sostener su falacia.

En el caso cloacas, si se tiene en cuenta que Cambiemos superó largamente los tres años de gobierno y suponiendo que su ritmo de obra pública se mantendría si gobernara nueve años para poder compararlos, se descubriría que los beneficiados apenas superan a la mitad de los que accedieron a cloacas entre los dos censos.

Si se agregaran las cifras brindadas por los funcionarios del anterior gobierno cuando entregaron la gestión y comenzó la era PRO, surge que entre 2003 y 2015, los doce años de kirchnerismo, 9.671.000 personas lograron acceso a cloacas y 9.060.000 al agua.
En 2017, Macri presentó con bombos y platillos el “Plan Nacional del Agua y Saneamiento”. En esa propuesta, prometió que en 2019, es decir ahora, se alcanzaría una cobertura de 100% en agua potable y del 75% en cloacas. Como ya observamos en los datos oficiales, eso no ocurrió.

Pero para empeorar la situación y tener en claro la profundidad de la mentira de Macri y Vidal en cuanto a que aquellos que hoy no tienen para comer tienen al menos, supuestamente gracias a la actual gestión, cloacas y agua potable, hay que destacar que el Plan de 2017 no contemplaba a los 4428 barrios populares identificados por el RENABAP. Son precisamente esos barrios dónde se vive la mayor exclusión. Más del 97% carecen de cloacas.

A partir de la lucha y los reclamos de movimientos sociales, como consignó el dirigente Juan Grabois, AySA se comprometió a realizar obras en al menos 168 de esos barrios marginados de territorio bonaerense. Esos barrios configuran el 3,5% del total nacional. Sin embargo, como todo lo dicho por Macri en materia de cloacas y agua, también la promesa de AySA fue mentira: la meta no se cumplió y todavía no arrancaron ni la mitad de las obras.