¿ Por que una calle del Bº Green Hills, en Ingeniero Maschwitz, se llama Victor Casteran?… ¿ Quién fue esta persona para merecer esta distinción ?. Por supuesto que con esta nota no quiero emular a Juan Pablo Beliera o Alfredo Melidore, prestigiosos historiadores locales y amigos, pero el hecho de vivir en las cercanías de lo que hoy se llama Bº Los Ñanduces y disponer de este medio de comunicación me permitió conocer una historia que realmente sorprenderá a más de uno.
Victor Casteran era un uruguayo que siendo niño dejó su patria natal para viajar a los EE UU donde paso mil penurias, hasta que con mucho sacrificio y siendo ya un hombre joven logró una firme situación económica. Casteran, que se dedicaba a la importación de productos varios, viajó a la Argentina donde consolidó y aumentó su fortuna a niveles tan destacados que llegó a rozarse con personalidades de la alta sociedad.
En la década del 30 Casteran compra “La Casona”, propiedad que años después sería conocida como “ El Castillo de Pueyrredón” ubicado en lo que hoy es el Bº Los Ñanduces
( Ruta 26 entre Los Nogales y General San Martín, en Ing. Maschwitz) y como hobby crió patos para adorno y consumo casero, aves que alimentaba con una dieta muy especial en la que incluía suero de leche y leche entera, logrando que sus patos tuvieran destacadas características culinarias a corto plazo, crecimiento rápido, carne abundante, un sabor muy particular con pechugas y muslos prominentes. Los convites a pasar el día en “La Casona”, con almuerzo incluido, a artistas, diplomáticos, políticos, empresarios, etc. Hicieron que los patos de Casteran fueran reconocidos en todos lados como algo exquisito. Hombre de empresa al fín, don Victor puso un restaurante en la ruta 9 vieja, casi frente al ACA ( actualmente Colectora Este y Peñaloza ) y comenzó la cría comercial de estos musculosos patos a los que llamó “Patos Viccas” (Vic por su nombre y cas por el apellido), haciendo en el arroyo Escobar un embalse, construyendo instalaciones comerciales y un frigorífico para faenar doce mil patos. Finalmente, en poco tiempo los “Patos Viccas” fueron reconocidos a nivel internacional con tanta importancia, que La Casona y su granja llegaron a ser visitadas por el presidente Edelmiro J. Farrel, la actriz Josefine Baker, la comediante argentina Nini Marshall y hasta por el Maharajá de Kapurtala, considerado en esa época el hombre más rico de la tierra, entre otros.
El restaurante de Casteran, llamado “Parador Viccas” que tenía techo de paja, a principio de los 40 se incendió y no volvió a ser reconstruido.
El 18 de diciembre de 1943 don Victor pasó a mejor vida y el criadero de “Patos Viccas” fue trasladado a orillas del Río Luján por un nuevo propietario, Pablo Alberto Baiocci, que en 1948 lo vendió a la empresa Molinos Río de la Plata que en un par de años lo cerró definitivamente.
En vida, Don Victor Casteran, propietario del predio donde ahora está el Bº Los Naranjos, donó al Automóvil Club Argentino una fracción de tierra para que construyan la estación de servicio que se encuentra en Colectora Oeste y Ruta Provincial 26 y un amplio campo de golf ubicado en la zona que hoy se denomina Bº Los Horneros, también de su propiedad, pasó a las manos del Patronato de la Infancia.
El Dr. Carlos Alberto Pueyrredón y su esposa Silvia Saavedra Lamas adquirieron La Casona que de allí en más pasó a llamarse El Palacio Pueyrredón.
Justo, más que justo, es que Victor Casteran, el empresario que le hizo conocer al mundo un Ing. Maschwitz paradisiaco y unos patos musculosos que por su porte también sirvieron para proporcionarle el nombre a los custodios y controladores de los establecimientos nocturnos y bailables, tenga una calle con su nombre.
Lo de los “Patos Viccas” de los boliches es un final inesperado pero ya antes que estos custodios sean llamados así, los fisicoculturistas con músculos prominentes fueron comparados con los patos de Don Victor Casteran.